✔ Un tesoro inimaginable….

 ¿Alguna vez se le pudo ocurrir que en una catedral española se conserve “leche de la Virgen María”, “pan de la Santa Cena”, o “un trozo de la varita con que el mismo Moisés separó las aguas del mar Rojo”? ¿Verdad que no? Pues busque en la Catedral de Oviedo, más concretamente en la Cámara Santa.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1998

De:Juan José Rodríguez Rodríguez

En los tiempos de la invasión árabe, allá por el año 722, los cristianos de Toledo -principalmente obispos, abades y nobleza- huyen de la ciudad para refugiarse en la seguridad de las montañas asturianas. Con ellos traen un arca hecha “de madera incorruptible” que contiene un gran número de reliquias. Esconden el arca en un monte cercano a Oviedo, conocido ahora como el Monsacro (Monte Sacro – Monte Sagrado, en el concejo de Morcín a unos 17 Km. de Oviedo), y después la encontramos ya en el Palacio de Alfonso II.

En efecto, este Rey, verdadero constructor y artífice de Oviedo, construye en su palacio una capilla de dos alturas y que sirve para guardar el arca que habían traído los huídos de Toledo. Esta edificación se conserva anexa, ahora mismo, a la catedral y se la conoce como la “Cámara Santa”, ya que guarda las reliquias del arca santa y las cruces de los Angeles y de la Victoria que donaron os Reyes Alfonso II y Alfonso III.

La construcción de la Cámara Santa obedeció a la necesidad real, máxime con Alfonso II, educado en el monasterio de Samos en Galicia, de contar con una capilla en el propio palacio que sirviese, al mismo tiempo, como lugar de custodia del tesoro de las reliquias, que eran propiedad del rey, costumbre que encontramos en toda la arquitectura altomedieval, asociada al palacio real.
En este punto, es necesario incidir en la gran importancia que en esos tiempos adquirían las reliquias. Los propios cristianos que huían de la invasión musulmana y se refugiaron en el norte, en Asturias, trajeron consigo en sus escasos equipajes las reliquias que querían salvar de caer en manos paganas. Se consideraba que los santos y sus reliquias eran fundamentalmente poderosos patronos, cuya acción protectora perduraría después de la muerte, sobre todo en el lugar donde se guardasen sus reliquias.
Tal era el respeto que merecían las reliquias que, aún cuando el arca que se conserva en la Cámara Santa había llegado a Oviedo antes de la coronación de Alfonso II, no se procedió a su apertura hasta el año 1075. El rey Alfonso IV, acompañado de un gran séquito, del que formaba parte el Cid Campeador, casado con doña Jimena –una asturiana copropietaria de un monasterio–, después de tres días de ayuno y oración, abrió el arca y de ella salió tal resplandor que cegó a todos los presentes, no permitiéndoles ver otra cosa que la luz que manaba de la misma.
El inventario de las reliquias que contenía el arca no deja de sorprendernos aún hoy día, aunque es necesario comprenderlo desde el punto de vista de su momento histórico. Transcribimos la nota impresa que se vendía en la catedral, con sello del obispado.

«Breve sumario de las Santas Reliquias que en la Cámara Santa de Oviedo se veneran»

«A todos y a cada uno de los fieles cristianos que vean las presentes letras hacemos saber: Que Dios Nuestro Señor, por su admirable poder, transportó una cierta arca hecha de una madera incorruptible por los discípulos de los Santos Apóstoles, de la Ciudad Santa de Jerusalén a África, de África a Cartagena en España, de Cartagena a Sevilla, de Sevilla a Toledo, de Toledo al Monte Sacro en las Asturias y de allí a esta Santa Iglesia del San Salvador de Oviedo, donde fue abierta el arca. Los fieles encontraron entonces un gran número de cofrecillos de oro, de plata, de marfil y de coral, que abrieron con gran veneración. Y vieron atados a cada reliquia ciertos diplomas que indicaban claramente su procedencia. Encontraron:
-la mayor parte del paño con el que Cristo, nuestro Redentor, fue enterrado en el sepulcro, así como su precioso sudario, teñido con su santísima sangre,
-gran parte de la Verdadera Cruz,
-ocho espinas de su sagrada corona,
-un trozo de la caña que los judíos le pusieron en sus manos a guisa de cetro,
-un trozo de su túnica,
-un fragmento de su tumba,
-un jirón de los pañales que le cubrían en el pesebre,
-pan de la Santa Cena,
-maná que Dios hizo llover para los hijos de Israel,
-una imagen de Cristo en la Cruz, una de las tres que Nicodemo hizo a su semejanza,
-un gran trozo de la piel de San Bartolomé, apóstol,
-la casulla que la reina de los Cielos dio a San Ildefonso, arzobispo de Toledo,
-leche de la misma Madre de Dios,
-cabellos suyos y una parte de sus vestiduras,
-uno de los treinta denarios que recibió Judas cuando vendió a Nuestro Señor Jesucristo,
-algo de tierra que el Redentor holló con sus pies antes de subir a los Cielos y cuando resucitó a Lázaro,
-un fragmento de la capa del profeta Elías,
-de la frente y de los cabellos de San Juan Bautista,
-cabellos con los que la bienaventurada Magdalena secó los pies de Cristo,
-una de las ramas de olivo que tenía Cristo en las manos cuando entró en Jerusalén,
-un trozo de la piedra en la que se sentó Moisés cuando ayunó en el Sinaí,
-un trozo de la varita con que el mismo Moisés separó las aguas del mar Rojo,
-un trozo del pescado asado y del pastel de miel que Nuestro Señor comió con sus discípulos cuando se les apareció después de su resurrección,
-la sandalia del pie derecho del apóstol San Pedro y parte de la cadena de su prisión,
-un cuchillo de la rueda con la que fue martirizada Santa Catalina,
-la escarcela de San Pedro y la de San Andrés,
-reliquias de los santos profetas, mártires, confesores y Vírgenes se guardan aquí y hay tal número de ellas que sólo Dios lo sabe.
Tales son los dones concedidos a esta iglesia por misericordia divina, fortificando la religión cristiana y librándonos de la esclavitud de los sarracenos. En testimonio de lo cual, nos, Deán y Capítulo de la Santa Iglesia de Oviedo, hemos hecho extender y extendemos las presentes.»

Fuente: 

Y en el libro ASTURIAS, Ermitas, Santuarios y Naturaleza, de  Juan José Rodríguez Rodríguez, donde cuentan más historias respecto a este tema. Seguro que te interesan
Sabéis todos ese dicho que reza: “Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y no al Señor”…. Hablamos del Camino de Santiago, en su vertiente del Norte… pues esta es la razón, un tesoro sin igual para un peregrino de Corazón.

Aquí la transcripción exacta del documento anterior “Breve sumario de las Santas Reliquias que en la Cámara Santa de Oviedo se veneran”, puesto que es prácticamente ilegible

BREVE SUMARIO DE LAS SANTAS RELIQUIAS QUE EN LA CÁMARA SANTA DE OVIEDO SE VENERAN MANIFIESTAS FUERA DE ARCAS, DESPUES QUE POR LA MISERICORDIA DIVINA, POR EL AÑO DE MIL SESENTA Y CINCO, A INSTANCIA DEL SR. REY D. ALONSO EL VI SE ABRIERON CON ASISTENCIA DE MUCHOS DE LOS PRELADOS DE ESPAÑA, QUE POR. SU GENERAL DEVASTACION SE HALLABAN REFUGIADOS EN DICHA CIUDAD, Y ASIMISMO DE LAS INDULGENCIAS CONCEDIDAS A ESTE SANTUARIO, QUE GANAN LOS QUE LAS VISITAN, Y ASIENTAN COFRADES EN VIRTUD DE ESTA BULA.

TODOS Y Á CADA UNO DE LOS FIELES CRISTIANOS :QUE LAS PRESENTES LETRAS VIEREN, HACEMOS SABER:

Que Dios Nuestro Señor con su admirable poder trasladó, cierta Arca, fabricada de madera incorruptible por los Discípulos de los Sagradas Apóstoles y llena de sus grandezas, desde la Santa Ciudad de Jerusalen, en el tiempo que fué sojuzgada por el Rey Chosroas de Persia, á Africa; desde Africa á Cartagena, de España; desde Cartagena á Sevilla; desde Sevilla á Toledo; desde Toledo á Asturias.; al monte llamado Sacro; y desde allí á esta Santa Iglesia de S. Salvador de Oviedo, donde dicha Arca fué abierta, y hallaron en ella los fieles muchos cofrecitos de Oro, de plata, de marfil y de coral, los cuales abriendo con suma veneracion, ciertas cédulas atadas á cada reliquia de las que dentro estaban, manifiestamente declaraban lo que cada una era. Hallaron una gran parle de la Sábana Santa en que Cristo nuestro Redentor fué envuelto en el Sepulcro, y su precioso Sudario teñido con su Santísima Sangre, con el cual su hermosísimo rostro y su Sacrosanta Cabeza estuvo cubierto y envuelto, el que con la veneracion y reverencia posible se enseña cada año  tres veces, conviene á saber: el Viernes de la Semana Santa: en la fiesta de la Exaltacion de la Cruz á catorce de Setiembre; el dia de S. Mateo Apóstol, por mañana y tarde: mucha parte de la verdadera. Cruz de Nuestro Redentor: ocho espinas de su Corona Sagrada: un pedazo de la caña que los judíos pusieron á Cristo por burla: de su túnica: de su sepulcro:de los pañales en los que estuvo envuelto en el pesebre: del pan de la última cena: del maná que llovió Dios á los hijos de Israel: una imágen de Cristo Crucificado de las tres que á su semejanza hizo Nicodemus: un pedazo grande del pellejo de S. Bartolomé Apóstol: la casulla que dió la Soberana Reina de los Cielos á San Ildefonso arzobispo de Toledo: de la leche de la misma Madre de Dios y de sus preciosos cabellos y vestiduras: uno de los treinta dineros porque Jesucristo nuestro bien fué vendido por Judas. Hallaron tambien una redoma con sangre derramada por el costado de una imágen que los Cristianos habian hecho á semejanza de Cristo, á la cual los judíos ostinados por su antigua incredulidad afijaron por señal ó blanco y con una lanza hirieron el costado derecho, del cual salió Sangre y agua. De la tierra en que nuestro Redentor tuvo los piés cundo subió á los Cielos, y cuando resucitó á Lázaro: del sepulcro del mismo Lázaro: del manto de Elías Profeta, de la frente y cabellos de San Juan Bautista: de los cabellos con  que la bienaventurada Magdalena enjugó los piés á Cristo: de los huesos de los Santos inocentes y de los tres niños Ananía, Azaría y Misael: de la piedra con que estuvo cerrado el Sepulcro del Señor, y del ramo de Oliva que llevó en sus manos cuando entró en Jerusalen en la Jumenta: de la piedra del Monte Sinaí, sobre la cual ayunó Moisés: un trozo de la vara con que el mismo Moisés dividió el mar Bermejo: un pedazo de Pez asado y del Panal de miel que Nuestro Señor comió con sus discípulos cuando se les apareció despúes de su Resurreccion. La vestidura de S. Tirso Mártir: un hueso de la mano de S. Estéban Proto-Mártir: la sandalia ó suela del pié derecho del Apóstol S. Pedro y parte de su cadena: una navaja de rueda con que fué martirizada Santa Catalina, Vrgen y Mártir: reliquias de los doce Apóstoles, y de los Profetas: las Escarcelas de S. Pedro y de S. Andrés, Apóstoles: cuatro huesos de la cabeza de Santa Líbrada, Viren y Mártir: un hueso de S. Juan Bautista: dos huesos de S. Benito Abad: un hueso grande de la espaldilla de S. Pedro Regalado, dos huesos de S. Grato y S. Luciano: Reliquias de S. Lorenzo y S. Estéban, y de los Santos Cosme y Damian, Estéban Papa y Mártir, Martino Obispo, Facundo, Primitivo, Justo, Pastor, Adriano, Natália, Mamés, Verísimo, Máximo, Védulo, PantaIeon, Cipriano, Cristóbal, Cucufato,Suplicio, Agueda, Emeterio, Celedonio, Fructuoso, Eugerio, Eulogio, Victor, Justa, Rufina, Servanda, Germanio, Sergio, Bachio, Juliano, Félix, Pedro Exorcista, Eugenio, Vicente Diácono, Santa Ana, Félix, Fausto, Beatriz, Petronila,Eulalia Eulalia Barcelonesa, Emilia, Hieremías, Pomposa, Colegio y Esportalio. Y además de estos muchos cuerpos, huesos y Relíquias de los Santos Profetas,  Mártires, Confesores y Vírgenes, están allí guardadas otras cuyo número solo  Dios lo sabe. Fuera de dicha arca hay tambien una Cruz de Oro purísimo, labrada en la misma Iglesia por mano de los Angeles, y asímismo aquella célebre Cruz llamada muy justamente de la Victoria, porque con ella el Rey D. Pelayo venció al soberbio pueblo y ejército de los Moros, en la perdicion general de España, con que dió feliz principio á su restauracion Católica. Una de las seis Hidras en que Cristo nuestro Señor convirtió el agua en vino, y los cuerpos de los Santos Mártires Eulogio y Lucrecia; el de Santa Eulalia de Méirida, Nuestra Patrona, los de S. Pelayo  y  S. Vicente Abad,  Mártires, y los de S. Julian,  Arzobispo de Toledo, y de S. Serrano, Obispo, la sotana con que estuvo amortajado trescientos años el cuerpo de S. Pio V y el almohadon en que reclinó su cabeza. ­­–Tambien están en esta Iglesia los Cuerpos del Rey D. Alonso el Casto, el que la fundó, y otros muchos Reyes antiguos de España.Cualquiera persona que llamada de Dios visitare tan preciosas y gloriosas prendas, sepa que por autoridad Apostólica,  concedió por ello el Obispo de esta Santa Iglesia se le perdone la tercera parte de las penas merecidos por sus pecados, además de lo cual gana mil y cuatro años y seis cuarentenas de Indulgencias y hácese cofrade y participante de todos los sacrificios de esta Iglesia; y asímismo el Papa Eugenio IV y otros Pontífices por sus Bulas y Letras Apostólicas, concedieron Indulgencia Plenaria, aun en el artículo de la muerte, á todos los fieles que visitaren esta dicha Iglesia, arrepentidos verdaderamente de sus culpas y teniendo firme propósito de confesar en los tiempos que ordena el derecho, el  dia  de la Exaltacion de la Cruz en el mes de Setiembre, ocho dias antes y ocho despues, y cuando cayere en Viernes, por otros treinta dias antecedentes y treinta siguientes. La cual concesion y gracia Apostólica haya de durar perpétuamente con fuerza de Jubiléo en la forma que se previene. Estos son los dones con que la Misericordia Divina enriqueció esta Santa Iglesia, fortaleciendo la Religion Cristiana y librándonos del cautiverio de los Sarracenos; en cuyo testimonio Nos el Dean y Cabildo de la Santa iglesia de Oviedo hicimos dar y damos las presentes.

Oviedo.-imprenta de los hijos de Pedregal.

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Capitán Trueno dice:

    Le falta lo que contaba Luis Carandell en su libro Celtiberia Show (Madrid: Guadiana de Publicaciones 1970) que se guardaba en una iglesia de Valencia (o provincia, no recuerdo bien): ¡Una pluma de las alas del arcángel S. Miguel!

    1. josecarlos dice:

      Estimado capitán trueno, aunque suene a burla, la pluma que usted comenta se encuentra en Lira, Valencia,(he visto que no se ubicaba usted ni con el google map) y se trata de una pluma de madera de una imagen de San Miguel quemada en la guerra civil. Aunque pone usted referencia de un libro, se ve que no lo ha leído o no ha buscado información sobre tal reliquia. intenten no engañar a los lectores haciéndoles ver lo ridículo de las reliquias, cuando son objetos venerados y santos. muchas gracias

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