✔ Los 4 Mejores lugares para visitar este fin de semana en Llanes, cargados de enigmáticos paisajes y leyendas…

✔ 1º “Capilla del Cristo del Camino” de Llanes

La ermita del Cristo del Camino se encuentra entre dos colinas; la cuesta de Cué de mayor tamaño y la de la Portilla algo menor.
La Jorcada es el nombre por el que se conoce el lugar y por el que pasaba el único camino que conducía a Llanes por el oriente, hasta la construcción de la carretera provincial. El edificio se construyó, por acuerdo del año 1595 del Presbítero-Arcipreste don Pedro Sánchez de Llanes y los ocho beneficiados de la Asunción de Santa María.
El sólido edificio se caracteriza por el gran arco de medio punto que abre el pórtico abovedado, en cuyo interior se encuentran un ventanal redondo, dos ventanas enrejadas, la puerta de acceso a la capilla y dos bancos corridos laterales para descanso de caminantes. La espadaña de arco único se levanta sobre la imposta derecha sobre las que se eleva el arco.
Al mismo tiempo se construyó un vía-crucis que partía desde la iglesia parroquial, del que todavía se conservan varias cruces de piedra en las paredes de los muros del recorrido y tres el entorno de la capilla.
Los caminantes se detenían a rezar y descansar en el atrio, introduciendo por entre las rejas de los dos huecos las limosnas o ex-votos, al igual que hacían los parroquianos con la muestra de los productos y mercancía que venían a vender a la villa.
En el santuario se custodia la imagen de Cristo en la Cruz, objeto de gran devoción y veneración local, del que se cuenta algún que otro acto milagroso, la imagen fue destruida en varias ocasiones a lo largo de la historia.
Según rezaba en una banderita metálica sobre la espadaña, en el año 1812 se hace una reparación costeada por Pedro Díaz Escandón deán de Guadalajara de Méjico. Levantándose con los materiales sobrantes una pequeña casa, de la que hoy podemos ver algunos restos de muros y la escalera exterior, para albergue del ermitaño encargado de cuidar la capilla.
Los Peregrinos que transiten por el lugar el 16 de julio, podrán participar en la concurrida romería que año tras año se celebra en el campo que rodea la ermita.
La leyenda
“Atravesaban, a la caída de la tarde, un grupo de Peregrinos entre los cuales viajaba un poderoso señor francés, la garganta que forman la cuesta del Cristo y la cuesta Cué, en busca de la ermita como acostumbraban a hacer los Peregrinos, cuando un grupo de bandoleros atacaron a los caminantes.
Estos al verse en apuros, llamaron al amparo del Crucificado y se dice que, milagrosamente, una luz cegadora abatió a los bandidos.
Los bandoleros volvieron en sí, de la repentina ceguera pidiendo gracia y prometiendo que no volverían a asaltar a nadie. Los Peregrinos maravillados por el milagro, los dejaron ir y contaron el suceso a todos los que encontraban a su paso. Desde entonces, la ermita troncó su nombre primitivo de Santo Cristo, por el de el Cristo del Camino”.

✔ 2º “San Antolín de Bedón” en Naves de Llanes

A un lado de la carretera que conduce desde el pueblo de Niembro a la parroquia de Naves, en el concejo de Llanes, se encuentra lo que queda de San Antolín de Bedón. Los historiadores nunca han acertado a explicarse las razones que llevaron a los monjes benedictinos a instaurar una comunidad en aquel lugar tan apartado. Parece ser que el cenobio se fundó entre los siglos X y XI, que entre el XII y el XIII se construyó la iglesia actual y que en 1955 el conjunto fue restaurado por Luis Menéndez Pidal, aunque lo cierto es que, a esas alturas, del complejo original ya sólo quedaba en pie el templo: el resto del monasterio desapareció no se sabe muy bien cuándo y en su lugar se levantaron unos edificios sin gran interés arquitectónico que hoy languidecen también en la miseria. Ya escribió Saro y Rojas, en el siglo XIX, que de la “antigua grandeza” de Bedón sólo quedaba ya la iglesia romanobizantina, y añadía que estaba “en camino de desaparecer también”. Por esa misma época, J. M. Quadrado visitaba el lugar y explicaba que “del monasterio no hay que hablar, desapareció después de reducido a priorato, y no quedó en San Antolín de Bedón más que la iglesia y la contigua casa”.

 Sabemos que el monasterio, no obstante, fue muy importante en la época bajomedieval, y que su influencia decayó cuando los benedictinos que lo habitaban se desplazaron a Celorio, también en el concejo de Llanes. Respecto a sus orígenes, dado que nadie llegó a especificar los porqués de la constitución de un cenobio en un entorno tan pintoresco -a un extremo de la playa de San Antolín-, no tardó en surgir una leyenda que, según los historiadores Maricruz Morales y Emilio Casares, también se atribuye a las fundaciones de San Juan de la Peña o Santa María de Aguilar de Campoo.
La leyenda

El conde de Muñazán, Munio Rodriguez Can, era hijo de una noble familia asturiana, muy bien considerada en toda la región. El conde tenía un carácter muy difícil, con grandes arrebatos de cólera y un poco dado a la violencia.

Un día andaba por el Bedón cazando jabalíes, cuando de pronto se le vino la noche encima. Como nadie sabía donde estaba y no había nadie por allí, pensó en la manera de pasar la noche. Para colmo una tormenta iba aproximándose y no tarEl conde de Muñazán, Munio Rodriguez Can, era hijo de una noble familia asturiana, muy bien considerada en toda la región. El conde tenía un carácter muy difícil, con grandes arrebatos de cólera y un poco dado a la violencia.daría en empezar a llover.
Empezó a soltar sapos y culebras de su boca y se puso a caminar. Al rato, divisó una luz que provenía de una cabaña medio escondida. Se asomó por la ventana y vió a una joven muy bella con los cabellos rubios muy largos.
El conde sin pensarlo, dió una patada a la puerta y entró en la cabaña. La joven presa del pánico se defendió todo lo que pudo, tirándole todo lo que encontraba al paso, hasta que el conde la arrinconó en una esquina. La joven con todas sus fuerzas se abalanzó sobre él y empujándolo hacia un lado, se escapó por la puerta y desapareció.
El conde comenzó a perseguirla, pero en vista del mal tiempo y la pereza propia del conde, optó por volver a la cabaña y echarse a dormir en la cama de la joven.
A la mañana siguiente, el conde volvió a su castillo de tan mal humor como era costumbre.
En los días siguientes, volvió de nuevo de cacería y estando en ella, acordóse de la joven de la cabaña y decidió acercarse hasta ese lugar.
Una vez allí, se asomó de nuevo por la ventana y volvió a ver a la joven, pero ésta vez no estaba sola, estaba con un joven que acababa de volver de las campañas del rey.
Y preso de unos horribles celos, cogió su arco y disparó dos flechas, la primera para ella y la segunda para el joven, y allí quedaron tendidos los cuerpos de los jóvenes.
A partir del suceso, el conde fue dándose cuenta de la maldad que llevaba en su interior y según pasaba el tiempo se iba encontrando peor de conciencia, decidió vender todas sus propiedades, quedándose una pequeña suma, con la que levantó un monasterio y una iglesia en el lugar donde mató a los dos jóvenes.

Y allí acabó sus días el conde Munio, y la iglesia que dedicó a San Antolín aún hoy permanecen algunos restos. 

Fuente: Leyendas y seres Mitológicos asturianos

Fotografía: arquivoltas.com

 


✔ 3º “La costa de Cué”  Llanes

La Costa oriental de Asturias es una sucesión de impresionantes acantilados recortados sobre el mar Cantábrico. Quizás el tramo de costa que combina más playas entre los acantilados se sitúa en el municipio de Llanes.

La ensenada de Cue, perteneciente al municipio de Llanes, es un tramo de costa especialmente comido por el mar, acantilados, una ensenada con una playa y una isla que protege y casi cierra la salida al mar de dicha ensenada dan paso a una playa muy protegida, aunque solo existe en marea baja.

Un lugar para disfrutar del mar bañándose, pero también para recorrer sus acantilados y maravillarse de sus formas y de la fuerza del mar Cantábrico.

Desde el pueblo de Cue situado apenas a un par de Km de Llanes y junto a un hotel situado con esplendidas vistas del Mar Cantábrico, sale una pista asfaltada que baja en unos centenares de metros hasta la playa.

Al comienzo de la pista hay dos grandes aparcamientos, así como dos áreas de mesas, una junto a los aparcamientos y otra situada a media altura con esplendidas vistas de la playa y los acantilados.

Si queremos disfrutar de espectaculares vistas de los acantilados podemos coger una pista que se dirige a la Punta Santa Clara o Punta Mohosa, desde ella disfrutaremos de una vista lateral de la playa de Cue y amplias vistas de esa zona de la Costa y de sus acantilados así como una vista perfilada entre los acantilados de Llanes.

En resumen, un lugar para disfrutar y relajarse o pasear y serenar el espíritu con su amplitud de paisajes y el ruido del mar. Por otra parte y desde los mismos acantilados podremos disfrutar hacia el interior de la visión de los cercanos Picos de Europa. En invierno el contraste de sus nieves con el mar crea un cuadro insólito y muy bello.

La leyenda

La maldición de la Serena

Pues, señor que Serena era una moza lugareña con único defecto: linda como un sol, esbelta como un mimbre, cantarina como un pájaro; pero tan aficionada a correr los peñascos de la mar a la busca de mariscos que tenía a su madre como loca…

  • ¡Por Dios, mujer – la suplicaba ésta cuarenta veces al día -, estáte quieta en casa unos momentos, que te pasas la vida entre las peñas! …

¡Pero ella como si no! … Tanto, que su pobre madre acabo por decirle una mañana:

  • ¡Así permita Dios que te hagas pez! …

Y al meterse en el agua aquella tarde para coger un percebe, sintió Serena ganas de nadar. Y tenderse en el agua para hacerlo, vio sus piernas hechas cola, se toco las escamas y dio un grito: ¡ya estaba cambiada en pez, como su madre le pidiera a Dios en un momento de furia! … Mas no tardo en consolarse revolcándose en el agua, y sentándose en las rocas, y cantando dulcísimas canciones, y a veces engañando a los mortales atraídos por su voz, y vengando de ese modo la maldición de su madre …

En Porrúa (Llanes) cuentan que las Serenas se aparecen cantando en los castros, los pequeños islotes rocosos aislados de la mar, donde anidan las gaviotas.
También se emponderaba su voz diciendo:
“A la orilla la mar
oyí cantar la Serena
válame Dios que bien canta
una cosa tan pequeña”

Fuente : Picoseuropa.net

 


✔ 4º “El Camín Encantau” Valle de Ardisana en Llanes

Un viaje de leyenda por la mitología asturiana, cuentos y leyendas que llegan hasta nuestros días.

Cuélebres, xanas, trasgos……….¿De verdad crees que no existen…?
Disfruta de un viaje a través del tiempo en los que la imaginación del hombre y su respeto por el medio ambiente van de la mano.

Esta ruta es un recorrido por algunos de los pueblos del valle de Ardisana, y nos adentra en las leyendas y la mitología asturiana, gracias a las numerosas figuras talladas en madera que nos esperan a lo largo del camino: los trasgos, el Sumiciu, el Busgosu, el Hombre del Saco, el Cuélebre…

Una ruta ideal para hacer con niños, que seguro se emocionarán al leer los mensajes que nos trasmiten cada una de las figuras mitológicas, y se sentirán motivados a continuar la ruta para encontrar a más personajes. Eso si, hay que tener en cuenta que es una ruta de diez kilómetros, con un par de subidas algo duras al comienzo de la ruta.
Fuente  Wikirutas
En cualquier caso, los paisajes y los pueblos que veremos en este recorrido seguro serán del agrado de todos los senderistas.

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